Haz unas fotos de prueba normales mirando de frente, girándote un poco y hablando o moviéndote como requiera la ocasión. Para vídeo, graba un fragmento breve y míralo una vez a velocidad normal. Observa la distracción repetida, si la hay: un mechón que cubre un ojo, un accesorio que llama una atención que no buscabas o una parte delantera que apartas continuamente con la mano. Resuelve ese problema concreto en lugar de tratar cada pelo irregular como un error.
Mantén constante la comparación al probar alternativas. Usa la misma prenda, posición de cámara y luz y cambia después el detalle del pelo que quieres valorar. Una oreja más despejada u otra raya pueden bastar para resolver la duda. Etiqueta las imágenes indicando qué cambió para no confundir tu preferencia con otra expresión o pose. Una prueba útil produce un ajuste práctico que entiendes, no la obligación de reproducir una sola imagen excepcionalmente favorecedora.